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domingo, 5 de agosto de 2007

Home port, un reto para Panamá

Fuente: Prensa
Raúl A. Bernal
rbernal@prensa.com

¿Panamá está preparada para convertirse en un home port (puerto de origen) de cruceros? Esta es la gran pregunta que ha estado en el ambiente desde que se conoció la noticia, a principio de esta semana, de que la línea de cruceros Royal Caribbean International (RCI) establecería en 2008 un puerto de embarque en Colón, un sueño anhelado por la industria marítima, turística y el Gobierno panameño.

Muchos aseguran que ya estamos preparados, que tenemos las infraestructuras, la capacidad hotelera y los servicios para enfrentar el reto. Otros, más cautos, prefieren afirmar que, si aún no lo estamos, tenemos tiempo para prepararnos y organizarnos.

Pero en lo que sí están todos de acuerdo es que esto representa una gran oportunidad para el país, que no podemos desaprovechar.

"Si el país no está 100% listo, ya ha dado los pasos para tomar esa aventura y embarcarse en ella", comentó Marvin Castillo, miembro de la Cámara Marítima de Panamá.

Este empresario recordó que se está trabajando en la autopista Panamá-Colón, que ayudará a movilizar a los pasajeros que vendrán a abordar el crucero, e igualmente enfatizó que el país cuenta con un Aeropuerto Internacional de Tocumen modernizado, que es el Hub de las Américas, donde muchas líneas aéreas hacen sus conexiones.

El vicepresidente de la Asociación Panameña de Operadores de Turismo, Ernesto Orillac, advierte que cuando el movimiento de pasajeros crezca se van a requerir más infraestructuras, pero se muestra convencido de que "todo esto va a llegar a su tiempo".

Si realmente se quiere sacar el jugo a esta inversión y que más líneas de cruceros consideren a Panamá como su home port, "debemos reordenar las 16 calles y 4 avenidas de Colón, que son el alma de la ciudad", destacó Miguel Eduardo Magallón, consultor de empresas en estrategia y finanzas.

El especialista también recomienda construir nuevas soluciones habitacionales para reubicar a las personas que viven en las casas del centro de la ciudad colonense, las cuales podrían ser remodeladas manteniendo sus fachadas y ser usadas solo como locales comerciales.

Ajustes necesarios

Los operadores turísticos señalan que se debe definir un plan de turismo en Colón, basado en la micro y la pequeña empresa, para mejorar el servicio a los turistas y ofrecer más empleo a los colonenses.

A juicio de Magallón, los centros comerciales como Millenium y 4 Altos, en la ciudad colonense, también deben invertir para adecuarse a la nueva demanda y prepararse para cuando empiecen a llegar los miles de turistas extranjeros que utilizarán el home port.

Otra de las preocupaciones que han sido planteadas es que no hay suficiente capacidad hotelera para albergar a tantos visitantes al mismo tiempo. Solo el Enchantment of the Seas, el crucero de RCI que zarpará semanalmente de Colón a partir del 7 de diciembre de 2008, tiene capacidad para 2 mil 500 pasajeros.

Al respecto, los hoteleros han asegurado que sí están en capacidad de resolver la situación, porque este tipo de turistas solo pernoctará una o dos noches en el país.

Hoy en día, según el Instituto Panameño de Turismo, los hoteles de las ciudades de Panamá y Colón tienen al menos 10 mil habitaciones. Y se prevé que en los próximos tres años se construirán 15 hoteles más, en todo el país.

El gobierno, las empresas y la sociedad civil también deben trabajar en conjunto para definir la estrategia que permitirá enfrentar con éxito este boom de visitantes. La directora de Turismo de la Cámara de Comercio de Colón, Argelia Campos, sugiere incluso la creación de una comisión reguladora de los servicios y de la seguridad que se ofrezcan.

Esta empresaria también señala que en Colón debe funcionar un aeropuerto internacional, con todas las condiciones para atender como es debido a los turistas.

Beneficios y compromisos

Evidentemente que el puerto de origen traerá consigo empleos para diversos sectores de la economía, como hoteles, restaurantes, agencias de viajes, operadores, transporte, industria marítima y hasta agricultura.

"Es una excelente oportunidad para los productores agrícolas. Solo ese barco representa el consumo de alimentos y bebidas de 2 mil 500 turistas y mil 200 tripulantes diarios", precisó Augusto Terracina, gerente general de Colón 2000.

A esto habría que añadir el beneficio que trae a los nacionales que hacen turismo, ya que no tendrán que viajar a otro país para abordar los conocidos hoteles flotantes.

Pero no todo es color de rosa. El ambientalista Ariel Rodríguez destaca que ahora corresponderá a las autoridades fiscalizar mejorar el tratamiento de los desechos que generarán estas grandes embarcaciones. Y les exhorta a garantizar el cumplimiento de las leyes que norman la materia.

En todo caso, lo más importante de esta iniciativa económica "es que no resulte excluyente", resalta el empresario Marvin Castillo. "Es decir, que varios competidores participen en el negocio, para ofrecer un servicio de calidad y unos buenos precios".

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